El artículo sobre el que escribo hoy sucedió hace mucho tiempo, así como unos 130 años. Y en él tenemos a cuatro protagonistas: John Dunlop, los tiranos de las monarquías del mundo, parte del sufrido pueblo congoleño y el caucho. Y lo hago porque creo que es importante recordar la historia a través de algo que nos es cercano como las ruedas para entender el daño que hacen las monarquías y el horror del colonialismo europeo en el mundo, aunque sea cruel. Sólo así podremos tratar de comprender muchas cosas de las que pasan hoy día.

DUNLOP:

John Boyd Dunlop fue un veterinario escocés que viviendo en Irlanda en el final de la época de la revolución industrial, desarrolló uno de los mejores inventos del siglo en lo que se refiere a nuestros medios de transporte: el neumático. ¿Que le movió a ingeniarlo?. El amor de padre; su hijo iba a la escuela con un triciclo de ruedas de madera por las empedradas calles de Belfast, lo que le producía al pequeño Dunlop bastantes dolores de cabeza. Dunlop cogió caucho, hizo una cámara y la cosió con tela a la rueda de madera.

  

Et voilà el primer neumático de la historia: Dunlop había creado algo sobre lo que giraremos y nos mantendrá en contacto con los caminos durante años. Después hubo problemas de patentes y tanto él, como Robert William Thomson reclamaron la autoría. Pero sea quién fuere ¡gracias por hacernos la vida más fácil!

MONARQUÍA:

No voy a hacer aquí un ensayo sobre la tiranía de la monarquía como institución a nivel mundial, sencillamente diré que es anacrónica y sólo pensar que una persona “hereda” los poderes para vivir como le de la gana me parece repulsivo; sea de la bandera que sea (la única bandera que conocen todos estos “nobles” vagos es la de su beneficio) Dicho lo cual, voy a intentar sólo informar sobre el personaje en cuestión y que cada uno valore a su antojo, ética y moral.

Gracias al gran invento del neumático, la demanda de caucho aumentó de forma notable en toda Europa. La rueda corrió como la pólvora. Todo el mundo quería caucho.

  

Estamos acabando la era de la revolución industrial y en plena era colonial, Europa y sus monarquías de dividen el mundo a su antojo. Leopoldo II de Bélgica compró a título personal, una parte del Congo tan grande como Europa, para el, para su disfrute y tuvo el cinismo de llamarlo “Estado independiente del Congo”. En principio, la población congoleña (hasta no hace mucho llamada Zaire) estaban tranquilos…hasta que el tirano se enteró a través de su socio Stanley (otro asesino aristócrata que iba de explorador) que “su Congo” era rico en caucho, una gigantesca plantación de caucho con la que abastecer toda la demanda de occidente. Y como buen tirano y aristócrata hizo lo que su corona le permitía: Tomar lo que era suyo.

PUEBLO CONGOLEÑO Y CAUCHO:

No pienso entrar en detalles escabrosos, la persona que quiera información sólo tiene que buscar por internet. Tan sólo diré que para que Europa y nosotros gozásemos de nuestras ruedas y el tirano se hiciera más y más rico (ya que gozaba del monopolio del caucho) tuvieron que morir, ser violadas, amputadas y torturadas casi diez millones (10.000.000) de personas que trabajaban en el caucho. Casi el mismo número de personas que perdieron la vida en la I guerra mundial…

Es probable que el señor Dunlop no llegara a conocer estos datos, la información no es como hoy, que a pesar de estar manipulada, llega por varios medios. Pero aunque llegara a conocerlos y le hubiera afectado moralmente no habría pasado nada en el mundo. Eran muertes de negros y congoleños, ciudadanos de segunda categoría. Lo triste es que hoy, como ayer, pasa igual. Mientras escribo estas lineas, me entero que han muerto 200 congoleños por un corrimiento de tierras, pero no serán noticia, ni habrá minutos de silencio por ellos…

La ciudadanía belga, reniega del monarca y de sus matanzas de personas, elefantes y esquilmado de flora. Los congoleños aun pagan las consecuencias económicas de aquella etapa, una triste historia de neumáticos, monarcas golfos y personas que no pudieron elegir su destino.

Hoy la “guerra” del caucho es una guerra económica con potencias de oriente vendiendo toneladas frente a occidente que trata de comercializar su caucho sintético o latex directamente para las ruedas.