MUCHAS, MUCHAS GRACIAS A JOSE por regalarnos este artículo en el que demuestra dos cosas: Que es nuestro motoadicto más activo en Madrid y que comparte la misma pasión por el Jarama que yo. Transcribo tal cual me lo ha enviado:

No esperéis un artículo como los que han salido en prensa esta semana, para mi el Jarama es pasión, y qué mejor que en Motoadictos.es donde es pasión por las motos.

Pero inevitablemente tenemos que empezar por los datos, puesto que tal día como mañana sábado, 1 de julio, pero de 1967, se inauguró el que para muchos de los que creen que el olor a gasolina es el mejor perfume posible, uno de los trazados más bonitos que existen. El circuito del Jarama nació como una apuesta del Real Autmovil Club de España (RACE) en plena expansión de un país que se iba motorizando en aquella época. Era un ahora o nunca, un ¡vamos a dejar de correr en la calle con balas de paja!

Diseñado por Jurgen Hugenhotlz, un holandés al que parece que le encantaban las curvas enlazas tanto lentas como rápidas y las rectas que a veces no son tan rectas del todo (Dios le bendiga allá donde esté por pensar en circuitos divertidos) y donde podemos ver su impronta en las S de Suzuka, curvas de la 3 a la 7, cinco curvas consecutivas que se van cerrando progresivamente en continuos cambios de dirección:

O el tramo de curvas 2 (Gerlach) hasta la 6 (Schelvlak) del circuito de Zandvoort:

Tramo que se asemeja en gran medida al del Jarama de curvas 6 (Le Mans – aunque todos la conozcamos como “la que va detrás del supersiete antes de la subida a Pegaso) hasta la 9 (Portago – aunque también la conozcamos como hípica por la antigua hípica que estaba hace años junto a esa curva y curva odiada a día de hoy por las limitaciones de ruido impuestas a la fuerza por los chalets que se edificaron en esa zona después del circuito, que obligan irremediablemente a convertir una curva de gas con ganas, a una de paseando a Miss Daisy) que curiosamente en ambos circuitos van precedidas de un tramo muy similar de curva y contracurva lenta que en el caso del circuito holandés (curvas 2-3) no sé si pasa lo mismo, pero en el Jarama (curvas 4-5) lo convierten en uno de los puntos más divertidos (y peligrosos, esa escapatoria que no tiene a dónde escaparse) y donde existen tantas trazadas como pilotos. Aunque he de reconocer, que una vez siguiendo a Óscar Pena (ganador en este trazado en competiciones nacionales, algo sabrá de ir rápido en este trazado), me enseñó una trazada que aunque parezca contra-natura, te hinchas a adelantar motos sin parar.

Y es que nuestro Jarama es así, un circuito que, con sus subidas a curvas ciegas que se trazan apuntando contra el pilar del puente pareciendo que te vas a salir, bajadas de curvas a tope de gas que terminan en curva lenta sin apenas escapatorias y con cambio de rasante (esquivando junta rompeconfianzas) a subida de nuevo a tope de gas, recta interminable que no termina recta y si vas realmente rápido debes trazar por dentro para abrirte (esquivando bache) … y sus detallitos le cargan de personalidad que nos hacen amarle por encima de sus limitaciones y años; asfalto no siempre en sus mejores condiciones con baches donde no deben y juntas que no deberían estar ahí, escapatorias insuficientes que suponen un desafío mental el ir acelerando y ver al final un muro, pianos “desafinados” que quitan las ganas de tocarlos, boxes pequeños …

Estas limitaciones le hicieron salir de los grandes circos… pero jamás saldrá de los corazones de los que allí rodamos y nos enamoramos de sus particularidades.
A día de hoy vive una segunda juventud con su renovación para eventos sociales, “car launch” y eventos alrededor al mundo del motor, pero aún no está fuera de todo peligro y muchos intereses llevan años queriendo echarle el cierre.
Jarama ¡¡¡brindo por otros 50 años con nosotros!!!