Empiezo por el final para dejarlo bien claro:

Fijaos si la sensación es real que justo al acabar las vueltas en el simulador hice un trompo de forma accidental al salir de una curva y me estampé contra un muro. Cuando bajé del simulador me temblaban las piernas del susto y la tensión…¡es fascinante como puede transmitir tanto una máquina virtual!

Ahora si queréis, os cuento la historia desde el principio:

El otro día me dejé caer por el centro comercial Arena en Valencia. Vagaba sin rumbo fijo, cual manso, siguiendo al resto de la familia haciendo aburridas compras hasta que de repente un cartel hizo que mi sonrisa apareciera y me sacara del tedio; rezaba así: MOTRIX (junto con la silueta del Jarama, Spa, Ricardo Tormo y Nurburgring).

 

Motrix1

 

Subí directo, necesitaba dar una vuelta a Spa o Nurburg aunque fuese en la típica consola con una sillita imitando una moto.

¿Típica consola?. Parece el centro de alto rendimiento de McLaren. El local está decorado de tal modo que desprende calidad, seriedad, que se hacen las cosas con cariño y pasión por la F1 y los coches. Ese es su único problema, que son muy de F1 y actualmente no tienen ningún simulador de motos (pero tienen la intención de instalar en breve dos, además desarrollados por algún equipo de MotoGP/CEV).

Me atendieron Jose y Lionel. Lionel es el dueño, un francés amante de los coches y los simuladores que decidió instalarse en Valencia y hacer algo serio con su pasión. Y por eso montó Motrix, un centro de simulación para entreno de pilotos profesionales y para que los aficionados puedan sentir como es de difícil conducir y que se siente en un coche de carreras. Por ese motivo no es un espacio de simuladores/consola al uso, ni mucho menos. Lionel es perfectamente consciente que estando en Valencia, las motos/moteros son mayoría y que además, cualquier motero tampoco dice que no a disfrutar de simuladores de coches, pero aun así, su objetivo es ampliar la oferta con simulación de moto porque no paran de pedírselo.

 

Las instalaciones gozan de:

– Seis simuladores que están conectados online, para poder participar en carreras mundiales, competir en tandas libres u organizando tus carreras con otros jugadores en el centro (este simulador es el más fácil y en el que puedes competir contra tus amigos, por eso está especialmente indicado hasta para presentaciones/eventos de empresas del sector).

 

Motrix2

 

– Dos simuladores de movimiento de 2 grados que proporcionan una experiencia emocionante y realista. Movimientos laterales de curvas, aceleración y frenadas que hacen que sientas las reacciones del coche.

 

Motrix3

 

– Un simulador Pro 1 que incorpora volante profesional y triple pantalla de 40 pulgadas cada una. Para una experiencia total. Este es con el que entrenan los pilotos.

 

Motrix4

 

– Y el más cañero, el que te metes dentro de la imagen, el simulador Pro 2 realidad virtual. Es un simulador con volante Formula y posición completamente de piloto F1 .Dispone de unas gafas de realidad virtual con las cuales estarás completamente dentro del vehiculo y tendrás una visión como si fueras un piloto real. Con esto vives la experiencia de inmersión total.

 

Motrix5

 

 

 Y en este simulador virtual fue en el que yo empecé mi aventura con los simuladores de Motrix ¡quería probar qué era eso!. Mientras se cargaba el programa y la pista, Lionel me sugirió que me sentara (en una silla de cuatro patas normal y corriente) y que fuera probando el simulador de montaña rusa para acostumbrarme a la visión de las gafas y a las sensaciones.

Yo al ver la silla me quedé un poco despagado; de hecho se lo dije: ¿Una silla normal y corriente, dónde está la silla con movimientos, vibración, etc?.

Su respuesta fue clara y directa. “No te hace falta silla, tu cerebro va a engañar a tu cuerpo”. Algo que me tomé un poco a broma porque al ser un auténtico fan de las montañas rusas, veía difícil que un PC me fuera a transmitir algo…incrédulo que es uno.

 

Sólo el hecho de estar dentro de algo tan real ya causa sensación…pero cuando la montaña rusa hizo la primera gran bajada y noté el vacío en el estómago ¡aluciné!. No me lo podía creer, así que empecé a tener la risa nerviosa y a moverme encima de la silla tomando las curvas, fascinante. Tanto es así que desde el mundo real Lionel me dijo: “Si te mareas mucho quítate las gafas y ya está”. Y si, reconozco que tuve dos momentos de perder un poco el norte y no situarme, pero aguanté como un buen fan de las “roller coaster”.

 

A continuación, vino la prueba del coche en un circuito inglés que no conocía (tienen TODOS los circuitos del mundo). Te sientas en el monoplaza, puedes mirar hacia donde quieras, estás en un mundo paralelo. Aceleras y compruebas la profundidad de campo, los rasantes, los pianos. Llegas a la primera curva y tienes la sensación de la fuerza cinética imaginaria sobre ti, es para flipar. Si se te ocurre pasarte con el pedal del acelerador y lo cruzas, lo mismo, tu cerebro se cruza también. Uffff, no es fácil. Al final, después de dar unas cuantas vueltas, quise hacer una cruzada y se me fue…directo contra el muro. No pude evitar tensar las piernas como en un accidente real esperando el impacto ¡increible es poco!.

 

Me fuí de allí diciéndoles a Jose y a Lionel ¿cómo narices puedo transmitir lo que he sentido con palabras?.

Y la verdad es que es muy difícil, de modo que aunque no tengan motos de momento, os invito a que paséis a conocerlos, si lleváis gasolina en la sangre os sorprenderá, seguro.