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Ayer estuve en Barcelona en dos reuniones exprés.

Salí a las 6:40 de Valencia y a las 16:30 estaba en casa. Fui en tren, volví en coche.

En otras épocas no tan políticamente correctas y tan raras como hoy (en las que sí dices que vas a 150 Km/h la gente te mira como a un asesino y sin embargo tenemos a asesinos y ladrones corruptos en la política…), habría ido con una H2R,  Hayabusa o ZX-12 disfrutando de la velocidad, de sus chasis, ciclos y de las autopistas de hoy.

Recuerdo pruebas añejas en las que la potencia y la velocidad eran lo que vendía.

 
Torres Acero bajando la Kawa al andén

ZZ-R 1000 vs AVE.

 
Listo para la salida

Suzuki Hayabusa normal, preparada, con NOS y con un turbo de casi 300 CV…

 
En 6ª y a 300 era imposible no hacer caballitos…

Vuelta a España con una BlackBird yendo a ritmo “ligero”.

 
Vuelta rápida

Hayabusa vs ZZ1400…

 
¿El final de una estirpe?

Nunca he sido de correr, ni mucho menos, las rectas me aburren.

Pero entiendo que por ejemplo una ZX-12R está perfectamente preparada para ir a 180 Km/h por autopista y cuando la conduces, da la sensación de ir a la mitad de velocidad de la seguridad que transmite.

Y SIEMPRE he pensado que la velocidad, en la mayoría de los casos es agravante, casi nunca causante.

Pero entre que un viaje así te cuesta media nómina (gasolina, peajes, ruedas, pastillas de freno) y la presión social y de la DGT con sus helicópteros PEGASUS pienso ¿cuánto le queda a ese nicho del mercado para desaparecer?

¿Habrá valientes que sigan comprando estos transatlánticos de velocidades de crucero prohibidas para ir a 120 Km/h?